A- Todos hemos observado que esto de los apretujones históricos es verdadero y muy real, y que cosas como los nacimientos o muertes de grandes personalidades, y sucesos gordos de los que de verdad quedan en la historia (y no en los discursos de los partidos) como históricos, descubrimientos, evoluciones y revoluciones y movidas gruesas, son asuntos que tienden a agruparse alrededor de cierta fecha, como sístoles históricas, y luego vienen las diástoles en las que hay relajación, tranquilidad y casi hasta simple y plana mediocridad. El otro día mencionaba a Lucio Junio Bruto, el Supercuñao, podríamos decir, un grosse Schwager, o sea frater in lege (que no se crean los anglohablantes que ese sintagma mix lo han discurrido ellos) de Lucrecia, vengando a la cual se puso a, o se le fue la cosa de las manos y acabó en, la fundación de la República Romana, nada menos (en esto de las mayúsculas tengo días en que voy con el canon y días en que no). Como dato útil para próximas cenas cuñaderas: a ver quién es el guapo de entre los cuñados que por un cabreo va y funda una república que dura como 500 años; y eso de los 500 años es sin ponernos exquisitos y considerar que, así como esa república fue, muy bien analizada, la continuidad de la monarquía anterior “por otros medios”, el imperio posterior puede ser considerado, por supuesto, la continuación de la república a lo bestia, hasta 1453, si somos formalistas, o hasta 1806 si nos creemos lo del Sacro Imperio, o etcétera. No hay fanfarronada que lo iguale. ¿O sí?
Precisamente, más o menos en esas fechas, hacia el 505 o 509 a.C., y en una distancia como mucho de unos cinco años, tenemos que situar el invento casi casi ex nihilo de la democracia en Atenas, con Clístenes discurriéndolo; el trabajo, las obras y las pompas de Confucio, mientras se empleaba de funcionario y escribía sus cositas; los viajes, las meditaciones y los discursos de Buda; la que por fin se viene llamando “iberización” de la meseta peninsular; y poco antes, pero con larguísimas secuelas, la reina masageta Tomiris zumbándole a Ciro el Grande y hasta quedándose con su cabeza bien separadita del tronco, no se sabe, aunque parece, si para hacer caldo: que no es poca cosa, teniendo en cuenta lo que era aquella Persia y lo que eran aquellos masagetas, a primera vista poco más que los esforzados figurantes de la película Conan, el bárbaro (aunque cuidado con ellos), pero que gracias a lo que hicieron fue posible a continuación lo primero de esta lista, o sea, lo de la democracia ateniense de Clístenes (no muy liberal pero sí algo más igualitaria que la de Roma, como se suele aceptar).
Me como unos cuantos líos, por no alargarme demasiado. Alrededor del año 500 a.C. pasan todas estas cosas importantes: la mayoría lanzan agentes y secuelas a lo largo del siglo siguiente (el famoso, aunque algo injustamente denominado, siglo de Pericles, por ejemplo), y no digamos lo que dejan sembrado, pero de inmediata floración selvática, Buda y Confucio, o la arquitectura, por más que se diga “de geometría variable”, de un pueblo autoconsciente, reconocido por sí mismo y por los demás como tal, y hoy como cultura ibérica, condición indispensable para que desde el año 19 a.C. pasara lo que pasó, que fue para bien, aunque los Monthy Python se enreden en aquella famosa secuencia de “¿En definitiva, qué nos han dejado los romanos?” Pero nada de esto tendría adecuada culminación si dejáramos de señalar que todo confluye en que, también en esas fechas, Esquilo se habilita como Esquilo, sea este un solo personaje o sea la fusión de varios, como dicen algunos listillos igual que lo dicen de Homero, creyendo que así nos pasman por ingenuos nosotros y por enteraos ellos (pero no, no nos pasman). Lo que sea que al final hemos venido llamando Esquilo desde hace siglos fue el que “elaboró la narrativa” de aquel apretujón, como dirían hoy los cursis hegemónicos.
Todo esto viene a cuento de la acumulación supuesta de sucesos históricos supuestos que, según nuestros políticos y nuestros periodistas políticos se dan cada semana o cada dos días, o a veces cada día. A este respecto, está circulando por ahí un vídeo de un muchacho que por lo visto algunos ya conocen de otras ocasiones, en el que este muestra un spleen existencial digno de terapia en un hotel del estilo El resplandor, por decirlo suave. Con un poco de suerte, lo podéis ver en este enlace; el vídeo será de unos dos minutos o algo así:
x.com/tunomandas/status/1917267890979627023?s=48
Algo de razón tiene el hombre, juventud aparte; eso de empezar el atracón de grasas históricas con la pandemia a algunos se nos hace un poco tardío, claro, pero está bien: pandemia, filomena, luego retrocede hasta 5 papas, pero vuelve a los dos reyes, miles de infantas casadas, descasadas y burladas (o burladoras, o así lo parece), el apagón…, y eso que no cita con claridad lo de la extrema izquierda española por fin en el poder presumiendo de incordiar a “los poderosos”. Bueno, la verdad es que no está claro si lo más denso y grave de esto llega a ser como lo más ligero de, pongamos, aquel apretujón del año 500 a.C., pero démoslo por bueno, porque a cada época lo que le corresponde. Ya no hay santos, ya no hay milagros, ya se calló Dios, así que lo más bíblico que podemos vivir hoy es, quizá, contestar equivocadamente al móvil cuando nos llama un televendedor.
B- Ya que me preguntáis, sí, lo contestaré honestamente: no es menos apretujón, me parece, que justo en estas nuestras jornadas de vida esté terminando de desaparecer esa fuerza, o esa noción, o ese concepto, o esa idea de las cosas y de las gentes que desde hace dos siglos largos ha estado tan ahí, tan fija, tan indiscutible, como el vecino moroso de la comunidad o el radar de tráfico a diez metros de la señal de limitación de velocidad: acerca de eso de la extrema izquierda, pero a lo mejor no sólo la que se ha venido tomando por extrema, creo que es cosa de pensarse lo de dejar de decir “los que ocupan la izquierda”, “los que se autodenominan izquierda” y todos esos perdones más o menos perifrásticos, escrupulosos y en el fondo esperanzados. ¿Esperanzados en que un día estos trileros se retiren y dejen por fin paso a una especie de “verdadera” izquierda que ahora estaban ocultando con su sombra? No, no, no, señor alcalde: demasiados paños calientes. Lo mismo hay que empezar a decir que la que se porta mal es la izquierda, por las buenas, y dejarse de circunloquios y de remilgos, ya que ellos dicen que lo son y no otros dicen serlo, y quiénes somos nosotros para decir que no son lo que dicen ser. Así que ni esperanzas ni desesperanzas: con 7 años de la izquierda en el poder, ni han mejorado los sueldos, ni ha mejorado el mogollón de las urgencias sanitarias públicas, ni ha mejorado la enseñanza, ni han mejorado las infraestructuras, ni ha mejorado la justicia, ni ha mejorado la lucha contra los narcocriminales, ni ha mejorado la transparencia institucional (¿institucional? ¿Qué es eso?), ni se han limpiado las cloacas de los ERES, ni ha mejorado la tolerancia, ni ha mejorado la solidaridad, ni ha mejorado la confianza, ni ha mejorado en absoluto (parece una broma) la honestidad, ni nadie vive mejor al estilo de lo que dice la izquierda que es automático que va a pasar en cuanto llega al poder, ni muchísimo menos se ha castigado en las relaciones internacionales a los autoritarismos y a los populismos que siempre dijo la izquierda que castigaría, sino muy al contrario, ni nada de nada de cualquier cosa de su propaganda con la cual un ciudadano simplemente decente y honesto estaría de acuerdo. Así que a lo mejor va a haber que plantearse cosas, porque quizá ya han pasado todos los plazos y resulta que ya no queda más remedio que dejarse de nostalgias o de deseos y reconocer que lo que ven nuestros ojos es lo que hay: que la izquierda es ya definitivamente este juego de trile y no hay más. Así que sí, va a haber que ir planteándose cosas, creo.
C- No hace falta ser católico ni practicante para sentir el insulto, la ofensa y la estupidez que gobierna a ese idiota de Trump postulándose para Papa, aunque el disfraz sea cosa de montaje fotográfico. Sólo podríamos contestar a esa ofensa proponiendo formalmente a las elecciones presidenciales estadounidenses al personaje de Luis Ciges en Amanece, que no es poco, por ejemplo, siempre en ticket con Resines, por supuesto.

Resines (izda.) for vicepresident, Ciges (dcha.) for president.
D- Continúa el expediente: las tormentas de estos días pasados, en algunos lugares bien dañinas; el apagón, por supuesto; un pequeño descarrilamiento que ha habido entre Brno y Bratislava de un mercancías que llevaba toallas y una mala apreciación arbitral de una zancadilla que hubo en el último Algemesí F.C.-Ontinyent C.F., son también, sin duda alguna, cosa de Isabel Díaz Ayuso.
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