Así que era eso
¿Una lección más de los alemanes? A CDU/CSU y SPD no se les caen los anillos (sale sola la broma de los nibelungos) por encontrar un modo de gobernar juntos el país; y más aún: ya sabréis que ¡hasta los Verdes! aceptan entrar en la coalición y nada menos que rebajar su TOC antinuclear… eso sí, a cambio de 100.000 milloncetes de euros. A ver si van a tener razón las lenguas de doble filo, que vienen diciendo ya desde hace muchos agujeros de la capa de ozono que eso de la verdidad no era cosa más que de sacacuartos. Porque lo cierto es que prácticamente todo lo que dicen los verdes en cualquier lugar son cosas de simple sentido común que dicen todos los demás que no son verdes, y además lo dicen antes que los verdes. Luego, hay unas cosillas raras como el animalismo urbanita que habla mucho de las explotaciones ganaderas sin haber visto una en su vida más que pasando por la carretera, y de poner reglamentos contra los dueños de perros: no se enteran de que si han mejorado las granjas de pollos no ha sido por su acción verde, sino por los consumidores no verdes, que no ven con buenos ojos lo de las gallinas como en galeras y eso. Pero casi casi lo único que ha distinguido a los verdes desde Petra Kelly hasta hoy ha sido su oposición irracional y hasta violenta al uso de la energía nuclear en occidente: y ha sido así desde Petra, en el principio de los tiempos, lo cual hizo sospechar ya desde entonces que parecía haber algún sesgo de fondo diferente a lo que se expresaba, y que a lo mejor lo malo malísimo de la energía nuclear no era la energía nuclear sino el hecho de que disfrutaran de ella los que no eran del Pacto de Varsovia: las cosas como son. Ya sabemos que esta cosa antinuclear contiene un “amplio abanico” (que se suele decir) de variantes, que van desde la descarada pronuclearsiessoviética hasta la terraplanista que no llega ni a pseudociencia. Pero hay una cosa común a todas: en ninguna hay nadie que sepa de verdad lo que es la energía nuclear, qué y cómo se puede hacer con ella y en qué y en cuánto se podría haber beneficiado ya la humanidad si no hubieran estado ellos ahí para dificultarlo todo. Bueno, hay algunos entre la verdidad antinuclear que sí han estudiado física, pero a estos se les nota porque son de esos que hablan con sonrisilla, como jugando a ocultar y desvelar a un tiempo que son agentes de unos intereses políticos antes que gentes interesadas en la verdad y en el beneficio de todos: “si ya sé que lo que digo son burradas, no lo voy a saber yo si me licencié en esto, pero lo digo porque de momento lo que tenemos que hacer es incordiar a los fascistas (todos menos nosotros) y desalojarlos del poder, y esto de que van a crear un cáncer a tu madre con esa central nuclear es un argumento como de diseño para rascar votos. Pero que quede claro que conozco, ¿eh?, que no soy uno de estos paletos de mi partido que se creen lo que les digas.”
Oiga, que 100.000 milloncitos de euros fíjate la potencia que tienen. ¿Así que era eso?
Afrodescendiente de volumen no cisnormativo
Lo de la insidia ha progresado mucho en la actualidad. La sutileza y el esconder la mano se han perfeccionado de modo hasta hace poco imprevisible. “Yo no sé si tú eres homófobo”, le espetó el otro día Euprepio Padula a Santiago Segura sólo porque este había dicho el día anterior a propósito de la ComiCon algo así como que allí todos eran unos frikis disfrazados como en las fiestas del Orgullo. Padula no fue el primero: por supuesto, en estos asuntos hay más agentes de guardia que en la vigilancia de incendios forestales y los botones del pánico o de linchamiento o de aniquilación ya se venden en los chinos del barrio y los tiene cualquiera. Cómo explicar a los linchadores que eso de Segura tiene de homófobo, yo qué sé, lo mismo que cantar un gol de tu equipo de fútbol. Un momento. Espera. Ah, que esto también puede ser homófobo.
-Silencio. ¡Silencio! Atended, a ver si lo habéis aprendido: ¿no se debe festejar un gol de tu equipo si el portero del equipo contrario es…?
-¡Oblak! ¡Casillas! ¡Courtois! ¡ter Stegen! ¡Guaita!
-¡Que noo! ¡Animales! ¡Me cago en todo, yo aquí aplicando nuevas pedagogías y vosotros igual de fascistas que al principio!
-Joó, seño, ha dicho animales, eso no se dice. Entonces ¿cuándo no hay que festejar un gol?
-Cuando el portero al que se le ha marcado es…
-¡Negro!
-¡Eso es racismo! ¡Te has ganado que te meta un parte! Se dice afrodescendiente. Y no. Bueno, también, si el portero es negro, digo afrodescendiente, no hay que festejarlo mucho, porque pudiera tomarse esa alegría como expresión de superioridad veterocolonial rescatada por…
-Joó, seño, es que no la entendemos. Dígalo ya: ¿Cuándo el portero es bajito? ¿Cuándo es catalán? ¿Cuándo es tía? ¿Cuándo es gordo? ¿Cuándo es tía y gorda?
-¡Nooooo! ¡Cuando es gay!
-Entonces, ¿si es negro podemos meternos con él?
-¡Tampocooo!
-Bueno, quero decir afrodescendiente; pero espera, seño, ¿y si es negro y gay y algo gordo? Jó, qué guay, se me ocurre otra: ¿y si es negro y gay y gordo, pero además trans?
-¡En ese caso no se diría negro ni gordo, sino negra y gorda! Qué panda de salvajes sois.
-¿Pero no decía que no se dice ni negro ni negra ni gordo ni gorda, ni, ya puestos, trans?
-Es imposible. Fascistas; estoy rodeada de fascistas.
¿Todos somos fascistas, o sólo yo?
Es posible que muchos seamos fascistas, pero es que algunos no vemos del todo claro que un gobierno que afirmó y proclamó que estaba asesorado por un comité de expertos del copón en las cosas del covid, comité que luego se vio que nunca había existido, se ponga luego tan gallito y tan superior con esa especie de categoría nueva que se podría llamar algo así como “muertos dependientes de las comunidades autónomas” y se atreva a querellarse con sus pares (o no pares) autonómicos hasta el extremo de llegar a llamar “asesinatos” a los fallecidos en residencias de ancianos, por supuesto de la comunidad autónoma de sus pesadillas y paranoias.
-Hombre, es que ten en cuenta que se hicieron muchas cosas mal, y que, como consecuencia de ello…
-Si lo tengo en cuenta, pero eso no son “asesinatos”, por mucho que ya no les queden muchas más cosas que llamar a la satanasa esa que preside esa comunidad en la que hace milenios que no ganan.
En todo caso, con todos los errores que se cometieran en esas primeras semanas del covid más feroz, ¿es que en lo dependiente del gobierno ahora (bueno, y entonces) gallito no hubo muertos? ¿Cómo es posible que nuestros políticos estén funcionando con estos niveles de insulto y de estrategia pueril dignos de un presidente de club de fútbol?
Es posible que el único fascista sea yo, pero es que no veo, de verdad que no veo, esfuerzos y energías de una sola persona del gobierno de la nación que se dirijan a objetivos relacionados auténticamente con el bien de todos, en lugar de a desmigar prestigio y honor de rivales incluso honorables y a conseguir con ello continuar en el poder. Que luchar por el poder estará bien, pero supongo que siempre que se tenga un programa, digamos, ya que estamos, honorable, pero que la democracia se caracterizaba hasta ahora precisamente por no considerar válida cualquier forma de luchar; pero a lo mejor es verdad que hay que aceptar que las cosas han cambiado.
Pero cuidado: si han cambiado en una dirección es que habrán cambiado también en la opuesta. Y si se juega a esto, lo malo es que no se sabe muy bien dónde está el límite.
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