Teníamos pendiente…

No se nos olvida lo adelantado y todavía no ofrecido: publicaremos aquí, paso a paso, ese último capítulo de El Principio de Solidaridad que antes se nos quedó en el teclado. No hemos dejado de seguir atentos, por más que hemos intentado vegetalizarnos unos días, a los líos más o menos mal descongelados de la nueva legislatura española. Si alguna vez se pudo decir con fundamento el tópico «has venido aquí a arreglar problemas, no a crearlos», parece que este verano del 2023 ha superado a todas las anteriores. Los que se mueven mal colaborando se han movido mejor que nunca para cargarse las posibles colaboraciones; además de posibles, muy necesarias en la actualidad. Eso de cargarse el Estado de Derecho no nos parece que sea una opción entre otras, igualmente respetable a las demás, ni una postura política: es antipolítica pura. Y el que no entienda que ese el insulto más gordo que se puede lanzar a alguien en ese mundo, que vuelva a Primaria.

Bueno, no a la Primaria que se da actualmente en los colegios españoles. A propósito, tenemos datos precisos que nos impiden seguir suponiendo que hay diferencias entre la enseñanza pública y la privada en cuanto a calidad, o igualdad, o libertad: está todo patas arriba entre ese eufemismo de «gamificación», el apego a «las pantallas» (que pone a los padres de preescolares a asentir automáticos como los muñecos de Barrio Sésamo) y la ya irresoluble falta completa de preparación cultural, intelectual, ética, científica y hasta estética de los profesores. Pero habíamos prometido no volver a hablar de la antiguamente llamada enseñanza.

Así que por ahora basta. Continuaremos pronto.

Deja un comentario